Las incomprensibles palabras de Laura.

9 Enero 2010

Me enamoré ya por completo de Laura el día que escuché  “Resta in ascolto”, aunque sus palabras en aquel entonces me resultaran inexactas e incomprensibles. Entender a Laurita a veces me ha resultado duro y complicado, a sabiendas de lo que a mí me gusta una mujer pegada a una guitarra.

El frío polar que estamos sufriendo ha hecho de éste un día propicio para recogerse en casa al amparo de una manta  y provocar mi reencuentro con la cantante y los temas de aquel álbum gracias a su “Laura Live”, su nuevo disco recopilatorio. Hacía mucho tiempo que no escuchaba algunos de aquellos temas.

Y a pesar de que ahora ya lo comprenda todo, la fuerza con la que sonaban aquellas palabras me resultan hoy casi un grito mudo. Quizás por la nieve, que consigue enfriar los estados más calientes. O tal vez por el paso del tiempo, que acostumbra a poner cada cosa en su sitio.

 

 

 


Pushme.to

2 Enero 2010

Año nuevo, vida nueva. Comienza la tan temida cuesta de enero. Y lo mejor para combatir la crisis es emplear medidas anticrisis.

Llega Pushme.to. Un servicio de mensajería gratuito. Si dispones de un iPhone y quieres recibir mensajes SMS, ésta es la aplicación. Si no, lo puedes hacer a través de cualquier teléfono móvil con conexión 3G, y si no, a través de internet. Registrándote y creándote una cuenta. GRATUITA por tiempo limitado.

Otra genialidad de Apple.


I shall return.

29 Diciembre 2009

Cuando en 1942 el General McArthur se disponía a abandonar Filipinas ante un inminente ataque japonés, pronunció las palabras que con el tiempo quedarían grabadas para siempre en los libros de Historia: “- Me voy. Pero volveré”.

Y es ésta la misma frase con la que yo finalizo el año. Con esa premisa.

Será también la Historia la que dictamine si me equivoco o no.

¡Adiós Madrid!


Inocentes.

28 Diciembre 2009

Mi día ha sido una mezcla de aburrimiento, nostalgia y congestión nasal. Así que no sé por qué he acabado llamando a Movistar. Sería para que alguien me diera conversación y no sintiera que en el día de hoy era el único que estaba trabajando y no disfrutaba de vacaciones. El caso es que mi consulta fue atendida por un señor de penosa capacidad y que se encontraba en algún lugar remoto y lejano. La mano de obra barata es así, y Telefónica de eso sabe un montón.

Como al final no conseguía entenderme con este buen hombre, decidí despedirme con un “-muy amable, gracias”, porque a pesar de no resolverme gran cosa, yo estoy muy concienciado con el trabajo ajeno y lo respeto por encima de todo, máxime cuando una máquina nos está grabando.

Acto seguido me metí en una tienda de Movistar. De esas con tanto olor a ambientador y electricidad estática. Los suelos técnicos y las lámpara halógenas son una mezcla explosiva para la electricidad estática. No sé qué decorador pasó eso por alto. El caso es que recogí un tíquet con mi turno y esperé. Esperé y escuché.

Un señor quería comprar un iPhone 3G de 16Gb, pero a pesar de las extraordinarias características que le explicó el vendedor (bluetooth, navegador GPS, wifi y cámara de vídeo) el señor se lo pensó dos veces y se fue de la tienda. Yo tras escuchar aquello también me fui sin dar tiempo a ser atendido. Por un momento había olvidado que hoy era el día de Los Inocentes.


¿Quieres saber qué me gusta de ti?

22 Diciembre 2009

Hoy quien no se ha hecho rico con la lotería se lamenta, o simplemente sonríe, como queriendo asumir el hecho de que cosas así no están en el destino.

Yo también he sonreído, pero no porque la diosa Fortuna no haya estado hoy de mi lado, sino porque me vinieron a la cabeza cosas muy curiosas. Recordé aquel viejo radiocassette con el que escuchábamos música en el garaje hace años. Siempre con la música a todo volumen cantando en la tardes de verano. En aquellas tardes de solecito y conversación. Entonces, de repente, la radio se apagaba. La vieja radio no tenía antena. Habíamos puesto un alambre retorcido y oxidado que habíamos encontrado por ahí, y la señal a veces se perdía.

Es curioso que en ocasiones recordar una insignificante chorrada te haga sonreir.